April 2013

Mujer centauro

Tus ojos son espejos de ámbar,
espejos que exploran mi rostro
como dos tigres hambrientos
sedientos, al acecho, fulgurantes.

Tu boca es una fruta inmoral
que se derrite al contacto con mi boca
que lame tulipanes blancos
que se vuelve yedra sobre mi cuerpo.

Tu piel es una manta de estrellas
que abriga mis miedos y ansiedades
es frágil, es limpia, es sinfonía
es el ala del cisne en un lago azul.

Son tus ojos y tu boca y tus ojos y tu piel

Lo que nutre
lo que salva
lo que libera
lo que mata.

En las horas pardas del crepúsculo cruel
el equilibrio desaparece
se rompen los estigmas
el mundo deja de girar.

Entre las dagas del tiempo
como faraón egipcio en su féretro de oro
los dogmas son ultrajados
la fe se fragmenta y una oveja muere de placer.

En la pradera perpetua de tus piernas
y la fruta dulcísima que cuelga de tu pecho
el espacio se desintegra en un suspiro
y las pieles se adhieren como moluscos.

Son tus ojos y tu boca y tus ojos y tu piel

Lo que me hace creer
me hace pecar
me hace caer
me hace soñar.

—Alejandro Cabada Fernández

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